

| Si hay un pueblo abandonado célebre en el Pirineo este es, sin duda Ainielle. En el año 1988, el escritor leonés Julio Llamazares ambientó su novela “La lluvia amarilla” en este pueblo y, desde entonces, son cientos las personas que lo visitan en todas las épocas del año. Para llegar a él, debemos coger la carretera N-240 en dirección Sabiñánigo y desviarnos a la izquierda hacia el pueblecito de Oliván. Una vez aparcado nuestro vehículo se nos presentan dos opciones. La primera es ir a buscar el antiguo camino que unía esta población con la de Berbusa y otra es seguir una pista en descenso que, tras cruzar el barranco de Oliván por un puente, nos subirá hasta un desvío señalizado a la izquierda donde cogeremos un sendero que nos llevará también a Berbusa. La primera es la más interesante, ya que todo el camino discurre íntegramente por antiguos caminos de herradura. Sin embargo es mucho más dura que si optamos por seguir la pista. De cualquiera de las dos formas, llegaremos al arruinado pueblo de Berbusa, lo cruzaremos en dirección este y seguiremos por un precioso camino que en ligero ascenso nos dejará en Ainielle. Ambas opciones están señalizadas mediante postes indicadores y marcas blanco-amarillas de los senderos de pequeño recorrido. Existe una tercera posibilidad que consiste en subir por la pista con vehículo (llave y permiso en el Ayuntamiento de Biescas). Después de cruzar el río por segunda vez el firme se deteriora mucho siendo necesario un 4x4 para circular. En una curva cerrada a la izquierda veremos, en frente, un pequeño claro para dejar el vehículo. Al otro lado de la pista, señalizado con un hito y pintura amarilla casi borrada, parte otro camino que en 30 minutos nos subiría al pueblo. Poco queda Ainielle. Sus casas, su escuela, su iglesia están siendo borrados por las nevadas, las lluvias y la vegetación que lo invade todo. Sin embargo, todavía quedan rincones profundamente evocadores, donde nos daremos cuenta de la extrema dureza de la vida para los moradores de estas montañas hasta hace muy pocas décadas. Merece la pena acercarse, en apenas 15 minutos, por un camino recientemente señalizado, al molino del pueblo. Se trata de un ingenio extremadamente simple y en el que se desarrolla uno de los capítulos más emotivos de la novela que ha dado fama mundial al pueblo.
• Dificultad: Media-Difícil. Excursión larga, de jornada completa. Hace falta un mínimo de sentido de la orientación y estar acostumbrado a andar por terreno irregular. Los horarios reseñados son orientativos. • Época recomendable: Primavera, verano y otoño. Para el acceso a Berbusa hay que cruzar el barranco de Oliván sin puente. Cuidado en épocas de lluvias y deshielo. |
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